¡QUÉ
HACER!
Eliminen de su conciencia el prejuicio, el orgullo nacional y las
antipatías religiosas. Es necesario que todos reconozcamos nuestras
propias deficiencias, poseamos un espíritu de tolerancia y olvidemos los
agravios. No teman los resultados de la acción correcta y positiva.
Detrás de las actitudes de desacuerdo subyace el temor, y éste mata la
verdad, oculta la visión y detiene la correcta acción. El gran Guía
de la era cristiana ha advertido que no debe temerse a quienes matan el
cuerpo, sino sólo a los que tratan de matar el alma. Las fuerzas
agresoras están matando lenta y despiadadamente el amor y la esperanza
(cualidades del alma). Esto, conjuntamente con la gran exhortación
humanitaria, es razón suficiente para impulsar a los “Humanos de Buena
Voluntad” a empuñar las armas a favor de las Fuerzas de la Luz. Les
recomendaría que utilicen la imaginación. Exponiendo esto en forma más
práctica, preguntaría: ¿Les gustaría que sus hijos fueran sometidos a
los procesos educativos de regimenes al estilo nazi que quieren subyugar
a toda la humanidad, acentúa el orgullo de raza y el culto a la
crueldad? Después de eso, ¿pueden permanecer impasibles o simplemente
recurrir a la plegaria y hablar sobre la belleza de la paz, cuando los
niños estén bajo el sistema de matar al alma? Si es así, entonces para
bien de ellos no teman.
Habiendo presentido la visión, reconocido los obstáculos y encarado el
prejuicio y el temor innato, se evidenciará lo que deben hacer. Entonces
se alinearán de parte de las Fuerzas de la Luz y apoyarán las manos de
quienes están luchando por la paz y la seguridad mundiales,
preliminares para la inauguración del nuevo orden mundial. Esto lo harán
sin pensar en el “no-yo”. Enfrentarán la vida real y sinceramente,
dedicando sacrificio y plenitud, tiempo, personalidad, dinero y, si es
necesario, la vida. Comprenderán dinámicamente que la actitud del Agente
de las Fuerzas de la Luz o de quien ama a la humanidad no es la del
observador pasivo.
Aprenderán a no albergar pensamientos de odio; no odiarán al pecador
engañado, aún cuando se le imponga el castigo por su pecado. El odio
y la separación deben cesar y cesarán cuando el aspirante
individual los desarraigue de su propia vida. El gran error de los
humanos de mente neutral y del pacifista, es su negación a identificarse
constructivamente con el dolor humano. Aunque reaccionen con violenta
emoción sobre el sufrimiento, por ejemplo, de los pequeños niños en esta
gran guerra y de los refugiados indefensos, no se preocupan realmente en
hacer algo para mejorar la situación, porque implica sacrificio. Esto
parece duro, pero es la necesaria afirmación de una realidad. La
simpatía que no produce acción positiva de cualquier especie, se
convierte en llaga virulenta.
Mediante el pensamiento, la palabra y la acción, quien ama a la
humanidad entrarán en la batalla contra el mal; con total auto-olvido
abrazará la causa de la humanidad, no se ocultará detrás del sentimiento
de inutilidad, ni buscará excusa alguna en un idealismo mal
interpretado. Afrontará los hechos de la actual situación a la luz que
afluye de la visión misma. Entonces, seguirá adelante hacia la era de
“Rectas Relaciones Humanas”, de unidad espiritual y de recursos
compartidos con completa confianza, porque su sentido de los valores ha
sido reajustado. Sabe que la humanidad tiene una misión divina que debe
ser llevada a cabo en aras del amor, por medio de la acción comprensiva,
el servicio altruista y la disposición a morir en la batalla, si ése es
el único modo en que puede servir y liberar a su hermano. Exhorto
a todos a estar de parte de las Fuerzas de la Luz.
REINO DE DIOS
Etapa tras etapa,
crisis tras crisis, de un punto a otro punto y de un centro a otro, la
vida de Dios progresa, dejando tras sí mayor belleza, al pasar de una
forma a otra y de un reino a otro. Una realización conduce a otra; el
ser humano ha surgido de los reinos inferiores y como resultado de la
lucha humana también aparecerá el Reino de Dios. Traer ese reino es
todo lo que hoy concierne verdaderamente a la humanidad, y todos los
procesos vivientes del género humano están dirigidos a la preparación de
cada ser humano individual, a fin de pasar a ese Reino. La
manifestación del reino de Dios en la Tierra, la preparación del camino
para su gran Inaugurador, el Cristo, la posibilidad de la
exteriorización de la Jerarquía en la Tierra, presupone para todos y
cada uno, una tarea plenamente adecuada y algo por qué vivir y trabajar,
soñar y aspirar. Que la luz, el amor y el poder, iluminen su camino, y
que puedan a su debido tiempo y con la menor demora posible, permanecer
ante el Iniciador y entrar en las filas de Quienes -activa y
conscientemente- aman a Sus semejantes, trabajan como energías
reconstructoras y regeneradoras y SIRVEN eternamente.
CUARTA INICIACIÓN
Cuarta Iniciación.
La Renunciación. Liberación del propio interés y renunciación de la
vida personal en bien del todo mayor. Hasta la conciencia del Cristo
deja de tener importancia y es reemplazada por una percepción más
universal, cercana a la Mente Divina.
Antes de recibir
la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la
aceleración y acumulación de conocimiento debe ser increíblemente
rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros
espirituales ocultos, y después de esta iniciación no sólo puede entrar
en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha
trabajado conscientemente durante largo tiempo, sino también con los
Chohanes, el Señor Koot Hoomi Bodhisattva y el Manú, ayudándolos en
cierta medida.
La persona que recibe la cuarta iniciación, la Crucifixión, suele tener
una vida de gran sacrificio. Es la vida del ser que hace la Gran
Renunciación, y que aún exotéricamente es considerada difícil e intensa.
Todo lo abandona, hasta su perfecta personalidad misma, sobre el
altar del sacrificio, y queda despojado de todo. Renuncia a amigos,
dinero, reputación, carácter, posición, familia y hasta a la vida
misma.
Se captan las
Leyes de los tres Planos inferiores físico, astral y mental y como
aplicarlas para ayudar a la evolución. Se estudian los Planos Cósmicos y
se dominan sus gráficos. Se desarrolla la visión cuatridimencional. Se
dirigen las actividades de los Devas constructores. Se tiene intima
fraternidad en la Logia y su contacto con los Devas es mas completo.
Agota rápidamente los recursos del “Aula de Sabiduría”. Se hace versado
en la significación del color y del sonido. Maneja la Ley de los tres
mundos y hace contacto con su Morada. Enseña a muchos discípulos,
ayuda en muchos planes y reúne bajo su dirección a quienes deben
ayudarlo en el futuro. Funciona en el Plano Búddhico, y se escapa
del circulo no se pasa de la personalidad. No se posee nada
relacionado con los tres mundos de evolución humana: física, astral y
mental inferior. Acata ciegamente las antiguas reglas y trata de
aceptar como real lo que no le ha sido probado como tal. Debe aprender a
manejar las energías espirituales superiores dejándolas que fluyan en
él, y a través de él, por vía del Antaskárana, dirigiéndolas luego hacia
el objetivo inmediato del Plan Divino. El Cuerpo Causal desaparece y
el hilo de la Conciencia ocultamente se rompe, ni el cuerpo del Cristo,
ni el hilo son ya necesarios. El Cristo no es depositario del
aspecto conciencia, pertenece únicamente al Ser Espiritual. Sabe por
qué Es lo que Es. Su vida adquiere un nuevo colorido sin ninguna
relación con los tres mundos de su experiencia anterior. Él es la suma
total del pasado. Tiene que hollar ahora el Sendero que lo aleja de la
evolución humana y lo lleva al Camino de la Evolución Superior. Esta
clase no es para que se asusten o traumaticen, es simplemente para que
expandan la Conciencia y sepan por qué a ustedes les han pasado algunas
cosas o por qué les van a pasar otras.
En la
cuarta iniciación, se puede utilizar la energía del “Grupo Crístico” al
que se pertenece en bien de la evolución planetaria.
Antes de recibir
la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la
aceleración y acumulación de conocimiento debe ser increíblemente
rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros
ocultos, y después de esta iniciación no sólo puede entrar en contacto
con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado
conscientemente durante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el
Bodhisattva y el Manu, ayudándolos en cierta medida.
En la cuarta
iniciación, el iniciado comparece ante la Presencia de ese aspecto de
Sí mismo denominado "Su Padre en los Cielos”. Se lo enfrenta con su
propia “Presencia Yo Soy”, esa esencia espiritual pura, existente en el
plano más elevado.
La “Presencia Yo
Soy” se manifiesta en el plano mental en forma triple, por medio del
Cristo. El yo inferior sirvió para los propósitos del Cristo y fue
descartado; de igual modo el Cristo sirvió a los designios de la
“Presencia Yo Soy” y ya no hace falta; el iniciado se ve libre de
ambos, plenamente liberado y es capaz de entrar en contacto con el “Yo
Soy”, así como anteriormente aprendió a entrar en contacto con el
Cristo. En la cuarta iniciación entra en contacto con el aspecto amor de
la Presencia Yo Soy y, en la quinta, con el aspecto voluntad, así
completa sus contactos, responde a todas las vibraciones necesarias y es
el amo de los cinco planos de la evolución humana.
Además, en las
iniciaciones: tercera, cuarta y quinta, se hace consciente de esa
"Presencia" que encierra en sí esa entidad espiritual, que es su propio
Yo Soy, y lo ve como una con el Señor del Mundo.
La unicidad con
sus hermanos queda comprobada, y reconoce el lazo indisoluble que en
todas partes lo vincula a sus semejantes. La hermandad ya no es una
teoría, sino un hecho científicamente comprobado, del cual no puede
dudarse, como tampoco de la separatividad de los seres humanos en el
plano físico. La inmortalidad del Cristo y la realidad de los mundos
invisibles quedan para él comprobados y establecidos; antes de la
iniciación esta creencia estaba basada en una breve y fugaz visión y en
firmes convicciones internas (resultado del razonamiento lógico y de la
intuición, en gradual desarrollo), ahora se basa en la percepción y en
el reconocimiento de su propia naturaleza inmortal, fuera de toda
controversia.
Comprende el
significado y la fuente de energía y puede empezar a manejar el poder
con precisión y dirección científicas. La revelación de la Presencia
produce de muchas maneras resultados definidos en el iniciado, y la
Jerarquía considera que éste es un preámbulo necesario para ulteriores
revelaciones.
Habiendo aprendido
algo sobre las relaciones grupales y desarrollado la capacidad de
trabajar con unidades en formación grupal, el iniciado aprende el
secreto de la subordinación del grupo al bien del conjunto de grupos.
Esto se manifiesta en el plano físico como capacidad para trabajar
sabia, inteligente y armónicamente con distintos individuos, colaborar
en grandes planes y ejercer una amplia influencia.
Esta Iniciación de
la Renunciación, denominada "La Crucifixión" por los creyentes
cristianos, es tan familiar para la mayoría de la gente. La idea de la
crucifixión está asociada en su mente con la muerte y la tortura, sin
embargo ninguno de estos conceptos subyace en el verdadero significado.
CRUZ
El signo de la
Cruz -asociado en el mundo occidental con esta iniciación y con la fe
cristiana- es, en realidad, un símbolo cósmico, que antedata mucho a la
era cristiana, uno de los signos principales que se encuentran en la
conciencia de Esos seres avanzados, que desde el distante sol Sirio,
sede de la verdadera Gran Logia Blanca, vigilan los destinos de nuestro
sistema solar y prestan una atención particular (y por qué lo hacen no
ha sido aún revelado) a nuestro relativamente pequeño, y aparentemente
sin importancia, planeta Tierra.
La palabra
"crucifixión" deriva de dos palabras latinas que significan "fijar sobre
una cruz". La cruz a la cual se hace referencia, en relación con esta
iniciación particular, es la Cruz Cardinal de los cielos. El
discípulo se traslada a esta cruz, en la cuarta iniciación, desde la
Cruz Fija de los cielos. Sobre esta cruz fija ha estado
crucificado desde el momento en que entró en el sendero de probación y
pasó al sendero del discipulado. En ese sendero -habiendo
trascendido el mundo de los fenómenos y establecido un contacto
ininterrumpido con la “Presencia Yo Soy” , vía el antakarana- el
discípulo renuncia a la Cruz Mutable de la existencia en los tres
mundos (el mundo de las apariencias) y, después de cierto período,
se transfiere a la Cruz Fija, erigida en el mundo de los significados,
donde aprende constantemente a vivir. Esto abarca el período de las tres
primeras iniciaciones. Ahora, habiéndose liberado, mediante la
renunciación, no necesita someterse a las pruebas, experiencias y
dificultades, que inevitablemente implica la crucifixión en la Cruz
Fija; entonces puede ocupar su lugar sobre la cruz cardinal, con todas
sus implicaciones y oportunidades cósmicas, que le son conferidas.
En consecuencia se
evidenciará por qué esta cuarta iniciación está regida por el cuarto
Rayo de Armonía a través del Conflicto. Ésta energía le permite vivir en
el “Eterno Ahora” y renunciar a las ataduras del tiempo. A través de
toda la experiencia lucha contra lo material; de acuerdo a la ley de
nuestro planeta (y si sólo lo supieran, de acuerdo a la ley de nuestro
sistema solar) nada se logra excepto por la lucha y el conflicto -lucha
y conflicto asociados en nuestro planeta con el dolor y el sufrimiento,
pero exento del sufrimiento después de la cuarta iniciación.
Les pediría que
mediten sobre la Iniciación de la Renunciación, recordando siempre en su
vida diaria, que este proceso de renunciación, que implica la
crucifixión del “yo inferior”, es sólo posible si se practica el
desapego todos los días. La palabra "desapego" es sólo un término
oriental para nuestra palabra "renunciación". Es el empleo práctico de
la información que he dado aquí. También quisiera (por extraño que
parezca) que se acostumbren a la crucifixión, a sufrir con
desapego, sabiendo que el Cristo no sufre en absoluto, y que no habrá
dolor ni agonía para el Maestro que haya alcanzado la liberación.
Todos y cada uno de los Maestros han renunciado a lo material; han sido
elevados de los tres mundos por Su propio esfuerzo; Se han desprendido
de todos los impedimentos; han dejado atrás el infierno, y el término
"espíritu aprisionado" ya no es aplicable a Ellos. Esto no lo han
logrado con propósitos egoístas. En los primeros días del sendero de
probación, la aspiración egoísta predomina en la conciencia del
aspirante, sin embargo, a medida que huella ese sendero y también el del
discipulado, abandona todos esos móviles (una renunciación menor), y su
única meta, al buscar la liberación y la libertad en los tres mundos,
consiste en ayudar y socorrer a la humanidad. Tal dedicación al servicio
es la marca de la Jerarquía.
Podrán ver, por lo
tanto, que el Buddha preparó el camino para la Iniciación de la
Renunciación o de la Crucifixión, por Su enseñanza y Su énfasis sobre el
desapego.
AVATAR DE SÍNTESIS
El Avatar de Síntesis que trabaja
en colaboración con el Cristo trabaja en la línea de las siete energías
de rayo en el sistema solar. El trabajo constructivo del Avatar de
Síntesis se evidencia por el nombre con que se Lo conoce; vendrá a la
Tierra para acrecentar la manifestación de la unidad, la unicidad y la
interrelación, y, por lo tanto, para manejar y aplicar la energía de
Primer Rayo. Cargará o energizará a los tres grupos -a los Agentes
rectores de Shamballa, los Nirmanakayas y el nuevo grupo de servidores
del Mundo- con energía dinámica y, en forma misteriosa, los relacionará
entre sí, para que una nueva síntesis y alineamiento esté presente en la
Tierra. Todos estos Avatares personifican energía en tal medida, que
cualquier planeta particular es capaz de recibirla.
Cada iniciación es un proceso de transmisión de energía, de un centro
superior a uno inferior; cada iniciación carga al iniciado con fuerza
eléctrica, y esta carga y recarga está relacionada con lo que H.P.B.
llama "el misterio de la electricidad". Estas transmisiones de energía
ensanchan la fuerza atractiva magnética del iniciado y, al mismo tiempo,
son de efecto eliminador.
PROBACIÓN
El sendero de
probación precede al sendero de iniciación y señala esa etapa de la vida
cuando se pone definidamente del lado de las fuerzas de la evolución,
trabajando al mismo tiempo en la construcción de su propio carácter.
Entonces se controla a sí mismo, cultiva las cualidades de que carece y
procura controlar afanosamente su personalidad. Construye su cuerpo
causal con deliberado propósito, llenando los vacíos que puedan existir
y tratando de convertirlo en adecuado receptáculo para el principio
crístico. La analogía entre el período prenatal del ser humano y el
desarrollo del espíritu interno, es sumamente interesante, y podría ser
considerada como: 1. El momento de la concepción, que corresponde al de
la individualización. 2. La gestación de nueve meses, que corresponde a
la rueda de la vida. 3. La primera iniciación, que corresponde a la hora
del nacimiento.
El sendero de
probación corresponde al último período de gestación, a la formación del
Cristo niño en el corazón. En la primera iniciación el niño comienza el
peregrinaje en el sendero. Se establece una estructura para el recto
vivir, recto pensar y recta conducta.
El destino de cada uno y de todos,
consiste en alcanzar la conciencia de la “Presencia Yo Soy” y, por lo
tanto, la del Espíritu Divino.
Mientras se recorre el sendero de
probación, se le enseña principalmente a conocerse a sí mismo, a
cerciorarse de sus debilidades y a corregirlas. Al principio aprende a
trabajar como auxiliar invisible, manteniéndose generalmente en este
tipo de trabajo. Más tarde, y a medida que progresa, se le da un trabajo
más selecto, se le enseña los rudimentos de la Sabiduría Divina y entra
en los últimos grados del “Aula del Aprendizaje”. Es conocido por los
Maestros Ascendidos y está bajo el cuidado, para su enseñanza
definitiva, de uno de los discípulos de los Maestros, o de un iniciado.
Los iniciados instruyen a los
discípulos aceptados y a quienes están en probación, realizándolo en
todo el mundo, lográndose así la completa continuidad de la enseñanza.
Se reúnen en el “Aula del Aprendizaje”, y el método es parecido al de
las grandes Universidades, clases a ciertas horas, trabajo experimental,
exámenes, y un gradual ascenso y progreso a medida que se aprueban los
exámenes. Cierto número de Cristos en el sendero de probación están en
un sector análogo al de las escuelas de enseñanza secundaria y otros
han ingresado en la Universidad. La graduación se obtiene cuando se
recibe la iniciación y el iniciado entra en el Aula de la Sabiduría.
Los Cristos avanzados y los de tendencia espiritual, que no están en el
sendero de probación, reciben instrucciones de los discípulos y, para
bien de ellos, a veces los iniciados dictan clases. Éstos por lo general
son extraídos de entre los Cristos avanzados. Quienes están en el
sendero de probación, los más avanzados y los que están cerca de la
iniciación, colaboran a menudo en lo que podría denominarse trabajo
departamental, y forman un grupo de auxiliares para los Miembros de la
Jerarquía.
AVATAR
Un Avatar es un Ser -que ha desarrollado ante todo Su Propia naturaleza
humana y divina y luego la trascendió-, capaz de reflejar algún
principio cósmico, o cualidad y energía divina, que producirá el efecto
deseado sobre, la humanidad, evoca una reacción, produce un estímulo
necesario y, como se dice espiritualmente, "conduce a desgarrar un velo
y a penetrar en la Luz". Esta energía puede ser generada dentro de la
familia humana y enfocada en un Mensajero responsivo; puede ser generada
dentro del planeta mismo y, producir un Avatar planetario; puede ser la
expresión del impulso de la vida y la energía del sistema solar o de
fuentes cósmicas, que están fuera del sistema solar. Pero está enfocada
siempre por medio de una Entidad que se manifiesta; es evocada por una
demanda o llamado masivo, y evoca la respuesta y los consiguientes
cambios en la actividad de la vida, la cultura y la civilización del
género humano.
La respuesta o reacción de la
humanidad al Mensajero divino produce a su debido tiempo, el
reconocimiento de algo trascendente, algo deseable por lo cual lucha,
algo que indica una visión, que es primeramente una posibilidad y luego,
una adquisición. Este es un proceso históricamente comprobado, y
oportunamente testimonia una realidad. Esta nueva realidad,
cuando se agrega a las establecidas por otros y anteriores Avatares,
enriquece el contenido espiritual de la conciencia humana, amplía la
vida espiritual de la raza y estimula al ser humano para dar un paso
adelante hacia el mundo de la realidad y fuera del mundo de la ilusión.
Cada revelación lo acerca al mundo de las causas.
En el momento actual los Avatares
más fácilmente reconocidos y conocidos son el Buda y el Cristo, porque,
Sus mensajes, familiares a todos, y, los frutos de Sus vidas y palabras,
condicionaron el pensamiento y las civilizaciones de ambos hemisferios;
porque son Avatares humano-divinos representan algo que la humanidad
puede comprender con más facilidad, debido a que poseen la misma
naturaleza que el género humano, "carne de nuestra carne y espíritu de
nuestro espíritu". Por lo tanto, significan para nosotros más que
cualquier otro surgimiento divino. Incontables millones de personas Los
conocen, aman y siguen. Quisiera que meditaran sobre el potente núcleo
de fuerza que han establecido. La constante tarea de un Avatar es el
establecimiento de un núcleo de energía, espiritualmente positiva.
Enfoca o introduce una verdad dinámica, una poderosa forma mental o un
vórtice de energía atrayente en los tres mundos de la vida humana.
Entonces a medida que pasan los siglos, esa verdad y el efecto de Sus
vidas y palabras, empiezan a condicionar firmemente el pensamiento
humano; la forma mental establecida actúa acrecentadamente como
transmisor de energía divina, cuando expresa una idea divina, que a su
tiempo produce una civilización, con sus correspondientes cultura,
religión, política, gobiernos y procedimientos educativos. Así se
escribe la historia. La historia no es más que el registro de la
reacción cíclica del hombre a alguna energía divina afluyente, a algún
Avatar o a algún Guía inspirado.
Desde el año 1400 han aparecido
constantemente avatares menores, evocados en respuesta a crisis menores,
a dilemas nacionales y necesidades religiosas. Adoptaron la forma de
hombres y mujeres que fueron los triunfantes paladines de alguna verdad
o causa justa, algún derecho o correcta demanda humanos. Todas estas
personas trabajaron activamente en el plano físico y pocas veces fueron
reconocidas por lo que realmente eran; sólo la historia acentuó, en
fecha posterior, lo que realizaron. Cambiaron la orientación de los
pensamientos de los hombres; señalaron el camino hacia una vida mejor;
fueron precursores en nuevos campos de la realización humana. Uno de
ellos Lutero, otros Cristóbal Colón, Shakespeare y Leonardo da Vinci
-para mencionar sólo cuatro- vivieron, pensaron y actuaron de tal modo,
que luego condicionaron los eventos en algún campo de la vida humana y
siguen siendo reconocidos como almas precursoras, como conductores de
hombres. Personificaron ideas e hicieron historia -no la historia de
conquista, sino la del progreso. Quisiera considerar esas apariciones
mayores que surgen de algún centro oculto, lejos o cerca de la
humanidad, que "liberan de las crisis a los hijos de los hombres".
Pertenecen principalmente a cuatro grupos relativamente menores:
Avatares Raciales. Estas
apariciones son evocadas por el genio y el destino de una raza; el
hombre típico (en cualidad y en conciencia no necesariamente física)
influye a la naturaleza de una raza. Un hombre así fue Abraham Lincoln,
que surgió de la misma alma del pueblo e introdujo y trasmitió una
cualidad racial -cualidad que se desarrolla posteriormente a medida que
evoluciona la raza.
2. Avatares Instructores.
Estas apariciones emiten una nueva nota en la esfera del pensamiento y
de la conciencia; revelan la siguiente y necesaria verdad, pronuncian
palabras y formulan verdades que arrojan luz sobre el desarrollo
espiritual de la humanidad. Tales Avatares fueron Platón, el primer
Patanjali y Sankaracharya; aparecieron en la línea de energía de
segundo rayo, en el sector del Cristo, y constituyen expresiones de
la fuerza jerárquica.
3. Avatares de Rayo. Estos
grandes Seres vienen a intervalos relativamente largos, cuando un rayo
entra en la manifestación. Personifican la cualidad y la fuerza de
determinado rayo. Cuando el Séptimo Rayo haya completado su
manifestación y la influencia pisceana sea totalmente desplazada,
aparecerá el Avatar de Séptimo Rayo El Maestro Saint Germain. Su
trabajo demostrará la ley, el orden y el ritmo del proceso creador, tal
como actúa en el plano físico, mezclando espíritu y materia. Y como a
este rayo se lo denomina el Rayo del Orden Ceremonial o Ritual, será
mayormente el instrumento para establecer esas condiciones que
permitirán la reaparición en la Tierra de los Misterios de la
Iniciación, de los cuales la Jerarquía es custodio. Está
imprescindiblemente vinculado a la Gran Logia Blanca, en Sirio.
4. Avatares Transmisores.
Estas manifestaciones de la divinidad aparecen en esos grandes momentos
cíclicos de revelación, cuando la humanidad necesita la expresión de una
nueva verdad o la expansión de otra ya conocida, a fin de progresar en
forma ascendente en la escala evolutiva. Estos Avatares vienen en
respuesta a la demanda y no tiene mucho que ver con el desarrollo racial
-sino más bien con el desenvolvimiento subjetivo de; la conciencia y la
estimulación de toda la humanidad. De estos Avatares el Buda y el Cristo
son ejemplos sobresalientes. No sólo eran Avatares humano-divinos y, por
lo tanto, capaces de vincular a la humanidad con la Jerarquía, sino que
fueron algo mayor y más importante. Llegaron a la etapa en que pudieron
actuar como transmisores de ciertos principios cósmicos que enfocados en
Ellos, en sentido extraplanetario- pudieron estimular el principio
correspondiente profundamente oculto y latente en la humanidad.
Trasmitieron y trajeron algo desde más allá de la vida planetaria, desde
el mismo Corazón de Dios, al corazón del hombre. Debido a que el Buda
alcanzó la iluminación, estimuló en el mundo, la luz, en la humanidad y
en todas las formas. Sirvió al alma del hombre. Cristo, debido a Su
estupenda realización en la línea de la comprensión- y trasmitió a la
humanidad, por primera vez en la historia humana, un aspecto y un poder
de la naturaleza de Dios Mismo, el principio Amor de la Deidad. Antes
del advenimiento del Buda, la luz, la aspiración y el reconocimiento de
Dios Trascendente, habían sido la expresión vacilante de la actitud
humana hacia Dios. Luego vino el Buda y demostró en Su propia vida la
realidad de Dios Inmanente, así como también de Dios Trascendente;
evolucionó la idea de Dios en el universo y de Dios en la humanidad. El
Deísmo de la Deidad y el Yo en el corazón del hombre individual se
convirtieron en un factor en la conciencia humana, la cual fue una
verdad relativamente nueva que debía captar la humanidad, conocida por
discípulos e iniciados.
Sin embargo, hasta que el Cristo
vino y vivió una vida de amor y de servicio, y dio a la humanidad el
nuevo mandamiento de amor, muy poco se lo había acentuado a Dios como
Amor, en las Escrituras del mundo. Después que Él apareció como el
“Avatar de Amor”, entonces Dios fue "conocido como Amor supremo, amor
como meta y objetivo de la creación, amor como principio básico de las
relaciones y amor actuando en toda manifestación hacia un plan motivado
por el amor". El Cristo reveló esta cualidad divina y alteró toda la
vida humana y las metas humanas. En esa época hubo también un gran
ímpetu y expansión en el trabajo y desarrollo de la Jerarquía, como lo
hubo en menor grado cuando vino el Buda. Muchos iniciados se
convirtieron en Maestros; muchos Maestros pasaron a un trabajo mayor;
muchos discípulos ocuparon sus lugares en las filas de los iniciados.
Hubo numéricamente una gran afluencia de aspirantes en las filas de los
discípulos aceptados. En La Biblia abundan tales apariciones,
pero en realidad muy poco se las comprende. Las mencionadas son las más
familiares
5. Personificaciones Divinas.
Estos Avatares aparecen raras veces, y, cuando lo hacen, la efectividad
y los resultados de Su trabajo son enormes. Vienen a la manifestación
por intermedio del centro de Shamballa, porque son expresión de la
voluntad de la Deidad; personifican el propósito divino; la energía que
llega y transmiten se enfoca por intermedio del Señor del Mundo; sólo
puede llegarse a Ellas por el clamor unísono de la Jerarquía y de la
humanidad; sólo se puede evocar Su servicio cuando se conoce la
necesidad y únicamente después que quienes la demandaron, sumaron a su
fe una ardua actividad e hicieron lo máximo posible para vencer al mal,
solo y sin ayuda.
Esas Personificaciones nunca
descienden más allá del plano mental, y el énfasis y la atención
principal de Su trabajo está dirigido a la Jerarquía; la Jerarquía es Su
agente transmisor; ocasionalmente llegan hasta esas personas reflexivas,
enfocadas en el plano mental, que son muy resueltas y voluntariosas,
poseen clara visión, mente abierta y, lógicamente, la esencial pureza de
la forma. Estos Avatares expresan la Voluntad de Dios, la energía de
Shamballa y el impulso que subyace en el propósito divino. Cuando
vienen, expresan el aspecto destructor del primer rayo de poder;
producen la muerte de todas las formas antiguas y limitadoras y todo lo
que alberga el mal. Por lo tanto, Su trabajo se clasifica en dos
categorías: La destrucción de las fuerzas del mal, por intermedio de las
Fuerzas de la Luz. La revelación de esa parte del propósito divino que
la humanidad es capaz de captar, por medio de sus mejores mentalidades y
aspirantes más dedicados; Ellos aclararán la visión de los discípulos
del mundo y de todos los que poseen una disciplinada voluntad de conocer
y están dedicados a expresar la voluntad al bien. Este conocimiento y la
voluntad, serán necesarios en el venidero período de reajuste. |