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ENSEÑANZA DEL TIBETANO

DJWAL  KHUL

¡QUÉ HACER!

Eliminen de su conciencia el prejuicio, el orgullo nacional y las antipatías religiosas. Es necesario que todos reconozcamos nuestras propias deficiencias, poseamos un espíritu de tolerancia y olvidemos los agravios. No teman los resultados de la acción correcta y positiva. Detrás de las actitudes de desacuerdo subyace el temor, y éste mata la verdad, oculta la visión y detiene la correcta acción. El gran Guía de la era cristiana ha advertido que no debe temerse a quienes matan el cuerpo, sino sólo a los que tratan de matar el alma. Las fuerzas agresoras están matando lenta y despiadadamente el amor y la esperanza (cualidades del alma). Esto, conjuntamente con la gran exhortación humanitaria, es razón suficiente para impulsar a los “Humanos de Buena Voluntad” a empuñar las armas a favor de las Fuerzas de la Luz. Les recomendaría que utilicen la imaginación. Exponiendo esto en forma más práctica, preguntaría: ¿Les gustaría que sus hijos fueran sometidos a los procesos educativos de regimenes al estilo nazi que quieren subyugar a toda la humanidad, acentúa el orgullo de raza y el culto a la crueldad? Después de eso, ¿pueden permanecer impasibles o simplemente recurrir a la plegaria y hablar sobre la belleza de la paz, cuando los niños estén bajo el sistema de matar al alma? Si es así, entonces para bien de ellos no teman.

Habiendo presentido la visión, reconocido los obstáculos y encarado el prejuicio y el temor innato, se evidenciará lo que deben hacer. Entonces se alinearán de parte de las Fuerzas de la Luz y apoyarán las manos de quienes están luchando por la paz y la seguridad mundiales, preliminares para la inauguración del nuevo orden mundial. Esto lo harán sin pensar en el “no-yo”. Enfrentarán la vida real y sinceramente, dedicando sacrificio y plenitud, tiempo, personalidad, dinero y, si es necesario, la vida. Comprenderán dinámicamente que la actitud del Agente de las Fuerzas de la Luz o de quien ama a la humanidad no es la del observador pasivo.

Aprenderán a no albergar pensamientos de odio; no odiarán al pecador engañado, aún cuando se le imponga el castigo por su pecado. El odio y la separación deben cesar y cesarán cuando el aspirante individual los desarraigue de su propia vida. El gran error de los humanos de mente neutral y del pacifista, es su negación a identificarse constructivamente con el dolor humano. Aunque reaccionen con violenta emoción sobre el sufrimiento, por ejemplo, de los pequeños niños en esta gran guerra y de los refugiados indefensos, no se preocupan realmente en hacer algo para mejorar la situación, porque implica sacrificio. Esto parece duro, pero es la necesaria afirmación de una realidad. La simpatía que no produce acción positiva de cualquier especie, se convierte en llaga virulenta.

Mediante el pensamiento, la palabra y la acción, quien ama a la humanidad entrarán en la batalla contra el mal; con total auto-olvido abrazará la causa de la humanidad, no se ocultará detrás del sentimiento de inutilidad, ni buscará excusa alguna en un idealismo mal interpretado. Afrontará los hechos de la actual situación a la luz que afluye de la visión misma. Entonces, seguirá adelante hacia la era de “Rectas Relaciones Humanas”, de unidad espiritual y de recursos compartidos con completa confianza, porque su sentido de los valores ha sido reajustado. Sabe que la humanidad tiene una misión divina que debe ser llevada a cabo en aras del amor, por medio de la acción comprensiva, el servicio altruista y la disposición a morir en la batalla, si ése es el único modo en que puede servir y liberar a su hermano. Exhorto a todos a estar de parte de las Fuerzas de la Luz.

REINO DE DIOS

Etapa tras etapa, crisis tras crisis, de un punto a otro punto y de un centro a otro, la vida de Dios progresa, dejando tras sí mayor belleza, al pasar de una forma a otra y de un reino a otro. Una realización conduce a otra; el ser humano ha surgido de los reinos inferiores y como resultado de la lucha humana también aparecerá el Reino de Dios. Traer ese reino es todo lo que hoy concierne verdaderamente a la humanidad, y todos los procesos vivientes del género humano están dirigidos a la preparación de cada ser humano individual, a fin de pasar a ese Reino. La manifestación del reino de Dios en la Tierra, la preparación del camino para su gran Inaugurador, el Cristo, la posibilidad de la exteriorización de la Jerarquía en la Tierra, presupone para todos y cada uno, una tarea plenamente adecuada y algo por qué vivir y trabajar, soñar y aspirar. Que la luz, el amor y el poder, iluminen su camino, y que puedan a su debido tiempo y con la menor demora posible, permanecer ante el Iniciador y entrar en las filas de Quienes -activa y conscientemente- aman a Sus semejantes, trabajan como energías reconstructoras y regeneradoras y SIRVEN eternamente.

 

CUARTA INICIACIÓN

Cuarta Iniciación.    La Renunciación. Liberación del propio interés y  renunciación de la vida personal en bien del todo mayor. Hasta la conciencia del Cristo deja de tener importancia y es reemplazada por una percepción más universal, cercana a la Mente Divina.

Antes de recibir la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la aceleración y acumulación de conocimien­to debe ser increíblemente rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros espirituales ocultos, y después de esta ini­ciación no sólo puede entrar en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado conscientemente du­rante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el Señor Koot Hoomi Bodhisattva y el Manú, ayudándolos en cierta medida.

La persona que recibe la cuarta iniciación, la Crucifixión, sue­le tener una vida de gran sacrificio. Es la vida del  ser que hace la Gran Renunciación, y que aún exotéricamente es considerada difícil e intensa. Todo lo abandona, hasta su perfecta personalidad misma, sobre el altar del sacrificio, y queda despojado de todo. Renuncia a amigos, dinero, repu­tación, carácter, posición, familia y hasta a la vida misma. Se captan las Leyes de los tres Planos inferiores físico, astral y mental y como aplicarlas para ayudar a la evolución. Se estudian los Planos Cósmicos y se dominan sus gráficos. Se desarrolla la visión cuatridimencional. Se dirigen las actividades de los Devas constructores. Se tiene intima fraternidad en la Logia y su contacto con los Devas es mas completo. Agota rápidamente los recursos del “Aula de Sabiduría”. Se hace versado en la significación del color y del sonido. Maneja la Ley de los tres mundos y hace contacto con su Morada. Enseña a muchos discípulos, ayuda en muchos planes y reúne bajo su dirección a quienes deben ayudarlo en el futuro. Funciona en el Plano Búddhico, y se escapa del circulo no se pasa de la personalidad.  No se posee nada relacionado con los tres mundos de evolución humana: física, astral y mental inferior. Acata ciegamente las antiguas reglas y trata de aceptar como real lo que no le ha sido probado como tal. Debe aprender a manejar las energías espirituales superiores dejándolas que fluyan en él, y a través de él, por vía del Antaskárana, dirigiéndolas luego hacia el objetivo inmediato del Plan Divino. El Cuerpo Causal desaparece y el hilo de la Conciencia ocultamente se rompe, ni el cuerpo del Cristo, ni el hilo son ya necesarios. El Cristo no es depositario del aspecto conciencia, pertenece únicamente al Ser Espiritual.  Sabe por qué Es lo que Es. Su vida adquiere un nuevo colorido sin ninguna relación con los tres mundos de su experiencia anterior. Él es la suma total del pasado. Tiene que hollar ahora el Sendero que lo aleja de la evolución humana y lo lleva al Camino de la Evolución Superior. Esta clase no es para que se asusten o traumaticen, es simplemente para que expandan la Conciencia y sepan por qué a ustedes les han pasado algunas cosas o por qué les van a pasar otras. En la cuarta iniciación, se puede utilizar la energía del “Grupo Crístico” al que se pertenece en bien de la evolución planetaria.

Antes de recibir la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la aceleración y acumulación de conocimien­to debe ser increíblemente rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros ocultos, y después de esta ini­ciación no sólo puede entrar en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado conscientemente du­rante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el Bodhisattva y el Manu, ayudándolos en cierta medida.

En la cuarta iniciación, el iniciado comparece ante la Pre­sencia de ese aspecto de Sí mismo denominado "Su Padre en los Cielos”. Se lo enfrenta con su propia “Presencia Yo Soy”, esa esencia espiritual pura, existente en el plano más elevado.

La “Presencia Yo Soy” se manifiesta en el plano mental en forma triple, por medio del Cristo. El yo inferior sirvió para los propósitos del Cristo y fue descartado; de igual modo el Cristo sirvió a los designios de la “Presencia Yo Soy”  y ya no hace falta; el iniciado se ve libre de am­bos, plenamente liberado y es capaz de entrar en contacto con el “Yo Soy”, así como anteriormente aprendió a entrar en contacto con el Cristo. En la cuarta iniciación entra en contacto con el aspecto amor de la Presencia Yo Soy y, en la quinta, con el aspecto voluntad, así completa sus contactos, responde a todas las vibraciones necesarias y es el amo de los cinco planos de la evolución humana.

Además, en las iniciaciones: tercera, cuarta y quinta, se hace consciente de esa "Presencia" que encierra en sí esa entidad es­piritual, que es su propio Yo Soy, y lo ve como una con el Señor del Mundo.

La unicidad con sus hermanos queda comprobada, y reconoce el lazo indisoluble que en todas partes lo vincula a sus seme­jantes. La hermandad ya no es una teoría, sino un hecho científicamente comprobado, del cual no puede dudarse, como tam­poco de la separatividad de los seres humanos en el plano físico. La inmortalidad del Cristo y la realidad de los mundos invi­sibles quedan para él comprobados y establecidos; antes de la iniciación esta creencia estaba basada en una breve y fugaz vi­sión y en firmes convicciones internas (resultado del razonamien­to lógico y de la intuición, en gradual desarrollo), ahora se basa en la percepción y en el reconocimiento de su propia naturaleza inmortal, fuera de toda controversia.

Comprende el significado y la fuente de energía y puede empezar a manejar el poder con precisión y dirección científicas. La revelación de la Presencia produce de muchas maneras resultados definidos en el iniciado, y la Jerarquía considera que éste es un preámbulo necesario para ulteriores revelaciones.

Habiendo aprendido algo sobre las relaciones grupales y desarrollado la capacidad de trabajar con unidades en formación grupal, el iniciado aprende el secreto de la subordinación del grupo al bien del conjunto de grupos. Esto se manifiesta en el plano físico como capacidad para trabajar sabia, inteligente y armónicamente con distintos individuos, colaborar en grandes planes y ejercer una amplia influencia.

Esta Iniciación de la Renunciación, denominada "La Crucifixión" por los creyentes cristianos, es tan familiar para la mayoría de la gente. La idea de la crucifixión está asociada en su mente con la muerte y la tortura, sin embargo ninguno de estos conceptos subyace en el verdadero significado.

 CRUZ

El signo de la Cruz -asociado en el mundo occidental con esta iniciación y con la fe cristiana- es, en realidad, un símbolo cósmico, que antedata mucho a la era cristiana, uno de los signos principales que se encuentran en la conciencia de Esos seres avanzados, que desde el distante sol Sirio, sede de la verdadera Gran Logia Blanca, vigilan los destinos de nuestro sistema solar y prestan una atención particular (y por qué lo hacen no ha sido aún revelado) a nuestro relativamente pequeño, y aparentemente sin importancia, planeta Tierra.

La palabra "crucifixión" deriva de dos palabras latinas que significan "fijar sobre una cruz". La cruz a la cual se hace referencia, en relación con esta iniciación particular, es la Cruz Cardinal de los cielos. El discípulo se traslada a esta cruz, en la cuarta iniciación, desde la Cruz Fija de los cielos. Sobre esta cruz fija ha estado crucificado desde el momento en que entró en el sendero de probación y pasó al sendero del discipulado. En ese sendero -habiendo trascendido el mundo de los fenómenos y establecido un contacto ininterrumpido con la “Presencia Yo Soy” , vía el antakarana- el discípulo renuncia a la Cruz Mutable de la existencia en los tres mundos (el mundo de las apariencias) y, después de cierto período, se transfiere a la Cruz Fija, erigida en el mundo de los significados, donde aprende constantemente a vivir. Esto abarca el período de las tres primeras iniciaciones. Ahora, habiéndose liberado, mediante la renunciación, no necesita someterse a las pruebas, experiencias y dificultades, que inevitablemente implica la crucifixión en la Cruz Fija; entonces puede ocupar su lugar sobre la cruz cardinal, con todas sus implicaciones y oportunidades cósmicas, que le son conferidas.

En consecuencia se evidenciará por qué esta cuarta iniciación está regida por el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. Ésta energía le permite vivir en el “Eterno Ahora” y renunciar a las ataduras del tiempo. A través de toda la experiencia lucha contra lo material; de acuerdo a la ley de nuestro planeta (y si sólo lo supieran, de acuerdo a la ley de nuestro sistema solar) nada se logra excepto por la lucha y el conflicto -lucha y conflicto asociados en nuestro planeta con el dolor y el sufrimiento, pero exento del sufrimiento después de la cuarta iniciación.

Les pediría que mediten sobre la Iniciación de la Renunciación, recordando siempre en su vida diaria, que este proceso de renunciación, que implica la crucifixión del “yo inferior”, es sólo posible si se practica el desapego todos los días. La palabra "desapego" es sólo un término oriental para nuestra palabra "renunciación". Es el empleo práctico de la información que he dado aquí. También quisiera (por extraño que parezca) que se acostumbren a la crucifixión, a sufrir con desapego, sabiendo que el Cristo no sufre en absoluto, y que no habrá dolor ni agonía para el Maestro que haya alcanzado la liberación. Todos y cada uno de los Maestros han renunciado a lo material; han sido elevados de los tres mundos por Su propio esfuerzo; Se han desprendido de todos los impedimentos; han dejado atrás el infierno, y el término "espíritu aprisionado" ya no es aplicable a Ellos. Esto no lo han logrado con propósitos egoístas. En los primeros días del sendero de probación, la aspiración egoísta predomina en la conciencia del aspirante, sin embargo, a medida que huella ese sendero y también el del discipulado, abandona todos esos móviles (una renunciación menor), y su única meta, al buscar la liberación y la libertad en los tres mundos, consiste en ayudar y socorrer a la humanidad. Tal dedicación al servicio es la marca de la Jerarquía.

Podrán ver, por lo tanto, que el Buddha preparó el camino para la Iniciación de la Renunciación o de la Crucifixión, por Su enseñanza y Su énfasis sobre el desapego.

 

 

 

AVATAR DE SÍNTESIS

 

El Avatar de Síntesis que trabaja en colaboración con el Cristo trabaja en la línea de las siete energías de rayo en el sistema solar. El trabajo constructivo del Avatar de Síntesis se evidencia por el nombre con que se Lo conoce; vendrá a la Tierra para acrecentar la manifestación de la unidad, la unicidad y la interrelación, y, por lo tanto, para manejar y aplicar la energía de Primer Rayo. Cargará o energizará a los tres grupos -a los Agentes rectores de Shamballa, los Nirmanakayas y el nuevo grupo de servidores del Mundo- con energía dinámica y, en forma misteriosa, los relacionará entre sí, para que una nueva síntesis y alineamiento esté presente en la Tierra. Todos estos Avatares personifican energía en tal medida, que cualquier planeta particular es capaz de recibirla.

Cada iniciación es un proceso de transmisión de energía, de un centro superior a uno inferior; cada iniciación carga al iniciado con fuerza eléctrica, y esta carga y recarga está relacionada con lo que H.P.B. llama "el misterio de la electricidad". Estas transmisiones de energía ensanchan la fuerza atractiva magnética del iniciado y, al mismo tiempo, son de efecto eliminador.

PROBACIÓN

El sendero de probación precede al sendero de iniciación y señala esa etapa de la vida cuando se pone definidamente del lado de las fuerzas de la evolución, trabajando al mismo tiempo en la construcción de su propio carácter. En­tonces se controla a sí mismo, cultiva las cualidades de que carece y procura controlar afanosamente su personalidad. Construye su cuerpo causal con deliberado propósito, llenando los vacíos que puedan existir y tratando de convertirlo en adecuado receptáculo para el principio crístico. La analogía entre el período prenatal del ser humano y el desarrollo del espíritu interno, es sumamente interesante, y podría ser considerada como: 1. El momento de la concepción, que corresponde al de la individualización. 2. La gestación de nueve meses, que corresponde a la rueda de la vida. 3. La primera iniciación, que corresponde a la hora del na­cimiento.

El sendero de probación corresponde al último período de gestación, a la formación del Cristo niño en el corazón. En la primera iniciación el niño comienza el peregrinaje en el sendero. Se establece una estructura para el recto vivir, recto pensar y recta conducta.

El destino de cada uno y de todos, consiste en alcan­zar la conciencia de la “Presencia Yo Soy” y, por lo tanto, la del Espíritu Divino.

Mientras se recorre el sendero de probación, se le enseña principalmente a conocerse a sí mismo, a cerciorarse de sus debilidades y a corregirlas. Al principio aprende a trabajar como auxiliar invisible, manteniéndose generalmente en este tipo de trabajo. Más tarde, y a medida que progresa, se le da un trabajo más selecto, se le enseña los rudi­mentos de la Sabiduría Divina y entra en los últimos grados del “Aula del Aprendizaje”. Es conocido por los Maestros Ascendidos y está bajo el cuidado, para su enseñanza definitiva, de uno de los discípulos de los Maestros, o de un iniciado.

Los iniciados instruyen a los discípulos aceptados y a quienes están en probación, realizándolo en todo el mundo, lográndose así la completa continuidad de la enseñanza. Se reúnen en el “Aula del Aprendizaje”, y el método es parecido al de las grandes Universidades, clases a ciertas horas, trabajo experimental, exámenes, y un gradual ascenso y progreso a me­dida que se aprueban los exámenes. Cierto número de Cristos en el sendero de probación están en un sector análogo al de las escue­las de enseñanza secundaria y otros han ingresado en la Univer­sidad. La graduación se obtiene cuando se recibe la iniciación y el iniciado entra en el Aula de la Sabiduría.

Los Cristos avanzados y los de tendencia espiritual, que no están en el sendero de probación, reciben instrucciones de los discípu­los y, para bien de ellos, a veces los iniciados dictan clases. Éstos por lo general son extraídos de entre los Cristos avanzados. Quienes están en el sendero de probación, los más avanzados y los que están cerca de la iniciación, colaboran a menudo en lo que podría denominarse trabajo departamental, y forman un grupo de auxiliares para los Miembros de la Je­rarquía.

AVATAR

Un Avatar es un Ser -que ha desarrollado ante todo Su Propia naturaleza humana y divina y luego la trascendió-, capaz de reflejar algún principio cósmico, o cualidad y energía divina, que producirá el efecto deseado sobre, la humanidad, evoca una reacción, produce un estímulo necesario y, como se dice espiritualmente, "conduce a desgarrar un velo y a penetrar en la Luz". Esta energía puede ser generada dentro de la familia humana y enfocada en un Mensajero responsivo; puede ser generada dentro del planeta mismo y, producir un Avatar planetario; puede ser la expresión del impulso de la vida y la energía del sistema solar o de fuentes cósmicas, que están fuera del sistema solar. Pero está enfocada siempre por medio de una Entidad que se manifiesta; es evocada por una demanda o llamado masivo, y evoca la respuesta y los consiguientes cambios en la actividad de la vida, la cultura y la civilización del género humano.

La respuesta o reacción de la humanidad al Mensajero divino produce a su debido tiempo, el reconocimiento de algo trascendente, algo deseable por lo cual lucha, algo que indica una visión, que es primeramente una posibilidad y luego, una adquisición. Este es un proceso históricamente comprobado, y oportunamente testimonia una realidad. Esta nueva realidad, cuando se agrega a las establecidas por otros y anteriores Avatares, enriquece el contenido espiritual de la conciencia humana, amplía la vida espiritual de la raza y estimula al ser humano para dar un paso adelante hacia el mundo de la realidad y fuera del mundo de la ilusión. Cada revelación lo acerca al mundo de las causas.

En el momento actual los Avatares más fácilmente reconocidos y conocidos son el Buda y el Cristo, porque, Sus mensajes, familiares a todos, y, los frutos de Sus vidas y palabras, condicionaron el pensamiento y las civilizaciones de ambos hemisferios; porque son Avatares humano-divinos representan algo que la humanidad puede comprender con más facilidad, debido a que poseen la misma naturaleza que el género humano, "carne de nuestra carne y espíritu de nuestro espíritu". Por lo tanto, significan para nosotros más que cualquier otro surgimiento divino. Incontables millones de personas Los conocen, aman y siguen. Quisiera que meditaran sobre el potente núcleo de fuerza que han establecido. La constante tarea de un Avatar es el establecimiento de un núcleo de energía, espiritualmente positiva. Enfoca o introduce una verdad dinámica, una poderosa forma mental o un vórtice de energía atrayente en los tres mundos de la vida humana. Entonces a medida que pasan los siglos, esa verdad y el efecto de Sus vidas y palabras, empiezan a condicionar firmemente el pensamiento humano; la forma mental establecida actúa acrecentadamente como transmisor de energía divina, cuando expresa una idea divina, que a su tiempo produce una civilización, con sus correspondientes cultura, religión, política, gobiernos y procedimientos educativos. Así se escribe la historia. La historia no es más que el registro de la reacción cíclica del hombre a alguna energía divina afluyente, a algún Avatar o a algún Guía inspirado.

Desde el año 1400 han aparecido constantemente avatares menores, evocados en respuesta a crisis menores, a dilemas nacionales y necesidades religiosas. Adoptaron la forma de hombres y mujeres que fueron los triunfantes paladines de alguna verdad o causa justa, algún derecho o correcta demanda humanos. Todas estas personas trabajaron activamente en el plano físico y pocas veces fueron reconocidas por lo que realmente eran; sólo la historia acentuó, en fecha posterior, lo que realizaron. Cambiaron la orientación de los pensamientos de los hombres; señalaron el camino hacia una vida mejor; fueron precursores en nuevos campos de la realización humana. Uno de ellos Lutero, otros Cristóbal Colón, Shakespeare y Leonardo da Vinci -para mencionar sólo cuatro- vivieron, pensaron y actuaron de tal modo, que luego condicionaron los eventos en algún campo de la vida humana y siguen siendo reconocidos como almas precursoras, como conductores de hombres. Personificaron ideas e hicieron historia -no la historia de conquista, sino la del progreso. Quisiera considerar esas apariciones mayores que surgen de algún centro oculto, lejos o cerca de la humanidad, que "liberan de las crisis a los hijos de los hombres". Pertenecen principalmente a cuatro grupos relativamente menores:

 Avatares Raciales. Estas apariciones son evocadas por el genio y el destino de una raza; el hombre típico (en cualidad y en conciencia no necesariamente física) influye a la naturaleza de una raza. Un hombre así fue Abraham Lincoln, que surgió de la misma alma del pueblo e introdujo y trasmitió una cualidad racial -cualidad que se desarrolla posteriormente a medida que evoluciona la raza.

2. Avatares Instructores. Estas apariciones emiten una nueva nota en la esfera del pensamiento y de la conciencia; revelan la siguiente y necesaria verdad, pronuncian palabras y formulan verdades que arrojan luz sobre el desarrollo espiritual de la humanidad. Tales Avatares fueron Platón, el primer Patanjali y Sankaracharya; aparecieron en la línea de energía de segundo rayo, en el sector del Cristo, y constituyen expresiones de la fuerza jerárquica.

3. Avatares de Rayo. Estos grandes Seres vienen a intervalos relativamente largos, cuando un rayo entra en la manifestación. Personifican la cualidad y la fuerza de determinado rayo. Cuando el Séptimo Rayo haya completado su manifestación y la influencia pisceana sea totalmente desplazada, aparecerá el Avatar de Séptimo Rayo El Maestro Saint Germain. Su trabajo demostrará la ley, el orden y el ritmo del proceso creador, tal como actúa en el plano físico, mezclando espíritu y materia. Y como a este rayo se lo denomina el Rayo del Orden Ceremonial o Ritual, será mayormente el instrumento para establecer esas condiciones que permitirán la reaparición en la Tierra de los Misterios de la Iniciación, de los cuales la Jerarquía es custodio. Está imprescindiblemente vinculado a la Gran Logia Blanca, en Sirio.

4. Avatares Transmisores. Estas manifestaciones de la divinidad aparecen en esos grandes momentos cíclicos de revelación, cuando la humanidad necesita la expresión de una nueva verdad o la expansión de otra ya conocida, a fin de progresar en forma ascendente en la escala evolutiva. Estos Avatares vienen en respuesta a la demanda y no tiene mucho que ver con el desarrollo racial -sino más bien con el desenvolvimiento subjetivo de; la conciencia y la estimulación de toda la humanidad. De estos Avatares el Buda y el Cristo son ejemplos sobresalientes. No sólo eran Avatares humano-divinos y, por lo tanto, capaces de vincular a la humanidad con la Jerarquía, sino que fueron algo mayor y más importante. Llegaron a la etapa en que pudieron actuar como transmisores de ciertos principios cósmicos que enfocados en Ellos, en sentido extraplanetario- pudieron estimular el principio correspondiente profundamente oculto y latente en la humanidad. Trasmitieron y trajeron algo desde más allá de la vida planetaria, desde el mismo Corazón de Dios, al corazón del hombre. Debido a que el Buda alcanzó la iluminación, estimuló en el mundo, la luz, en la humanidad y en todas las formas. Sirvió al alma del hombre. Cristo, debido a Su estupenda realización en la línea de la comprensión- y trasmitió a la humanidad, por primera vez en la historia humana, un aspecto y un poder de la naturaleza de Dios Mismo, el principio Amor de la Deidad. Antes del advenimiento del Buda, la luz, la aspiración y el reconocimiento de Dios Trascendente, habían sido la expresión vacilante de la actitud humana hacia Dios. Luego vino el Buda y demostró en Su propia vida la realidad de Dios Inmanente, así como también de Dios Trascendente; evolucionó la idea de Dios en el universo y de Dios en la humanidad. El Deísmo de la Deidad y el Yo en el corazón del hombre individual se convirtieron en un factor en la conciencia humana, la cual fue una verdad relativamente nueva que debía captar la humanidad, conocida por discípulos e iniciados.

Sin embargo, hasta que el Cristo vino y vivió una vida de amor y de servicio, y dio a la humanidad el nuevo mandamiento de amor, muy poco se lo había acentuado a Dios como Amor, en las Escrituras del mundo. Después que Él apareció como el “Avatar de Amor”, entonces Dios fue "conocido como Amor supremo, amor como meta y objetivo de la creación, amor como principio básico de las relaciones y amor actuando en toda manifestación hacia un plan motivado por el amor". El Cristo reveló esta cualidad divina y alteró toda la vida humana y las metas humanas. En esa época hubo también un gran ímpetu y expansión en el trabajo y desarrollo de la Jerarquía, como lo hubo en menor grado cuando vino el Buda. Muchos iniciados se convirtieron en Maestros; muchos Maestros pasaron a un trabajo mayor; muchos discípulos ocuparon sus lugares en las filas de los iniciados. Hubo numéricamente una gran afluencia de aspirantes en las filas de los discípulos aceptados. En La Biblia abundan tales apariciones, pero en realidad muy poco se las comprende. Las mencionadas son las más familiares

5. Personificaciones Divinas. Estos Avatares aparecen raras veces, y, cuando lo hacen, la efectividad y los resultados de Su trabajo son enormes. Vienen a la manifestación por intermedio del centro de Shamballa, porque son expresión de la voluntad de la Deidad; personifican el propósito divino; la energía que llega y transmiten se enfoca por intermedio del Señor del Mundo; sólo puede llegarse a Ellas por el clamor unísono de la Jerarquía y de la humanidad; sólo se puede evocar Su servicio cuando se conoce la necesidad y únicamente después que quienes la demandaron, sumaron a su fe una ardua actividad e hicieron lo máximo posible para vencer al mal, solo y sin ayuda.

Esas Personificaciones nunca descienden más allá del plano mental, y el énfasis y la atención principal de Su trabajo está dirigido a la Jerarquía; la Jerarquía es Su agente transmisor; ocasionalmente llegan hasta esas personas reflexivas, enfocadas en el plano mental, que son muy resueltas y voluntariosas, poseen clara visión, mente abierta y, lógicamente, la esencial pureza de la forma. Estos Avatares expresan la Voluntad de Dios, la energía de Shamballa y el impulso que subyace en el propósito divino. Cuando vienen, expresan el aspecto destructor del primer rayo de poder; producen la muerte de todas las formas antiguas y limitadoras y todo lo que alberga el mal. Por lo tanto, Su trabajo se clasifica en dos categorías: La destrucción de las fuerzas del mal, por intermedio de las Fuerzas de la Luz. La revelación de esa parte del propósito divino que la humanidad es capaz de captar, por medio de sus mejores mentalidades y aspirantes más dedicados; Ellos aclararán la visión de los discípulos del mundo y de todos los que poseen una disciplinada voluntad de conocer y están dedicados a expresar la voluntad al bien. Este conocimiento y la voluntad, serán necesarios en el venidero período de reajuste.

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